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¿Infraestructuras públicas para los ciudadanos?, reflexión a partir de Congreso Aquine N°2 Chile 2016.

 

Autor: Felipe A. Martínez Ríos, Arquitecto.

El pasado día 6 de octubre tuve la posibilidad de asistir al Congreso en Chile N°2 Infraestructuras Públicas convocado por Arquine, organización dedicada a la construcción de una cultura arquitectónica, gracias a la invitación del Comité de Arquitectos Jóvenes (CAJ) del  Colegio de Arquitectos. En esta instancia se planteó la interrogante sobre cómo deben ser las infraestructuras públicas en las ciudades contemporáneas,  a partir de la cual  dieron sus puntos de vista los diversos invitados nacionales e internacionales de gran trayectoria.

Como punto en común por parte de los charlistas surge la idea de tener en el centro del diseño al ciudadan@ y el medio ambiente, por lo cual se ve como un desafío para la institucionalidad encontrar fórmulas que permitan una armonía entre la visión productiva de las infraestructuras con la rentabilidad social y ambiental de los mismos, aspecto que puede ser crítico en nuestra ciudad de Santiago y, en general, en las ciudades latinoamericanas, que por su velocidad de crecimiento, en general no consideran estos aspectos a priori.

Ahora bien, tener en el centro del diseño al ciudadano da pie a la siguiente pregunta, ¿Cómo poder incluir al ciudadan@ en el diseño de las propuestas de infraestructura?, lo que lleva la discusión un poco más allá y sobre lo cual  hoy  día se están dando algunas señales potentes, como es el caso del Proyecto Nueva Alameda Providencia, que promete ser una de las intervenciones urbanas más significativas no solo por las obras civiles, sino también por la carga simbólica que esta significa para nuestra ciudad.

La apuesta inédita de este proyecto impulsado por la Intendencia de la Región Metropolitana y el Gobierno Regional Metropolitano de Santiago, es integrar un proceso de participación ciudadana permanente durante toda la fase de diseño del mismo, para lo cual han contratado la asesoría técnica de una destacada Fundación en temas ambientales, quienes han planteado los siguientes principios rectores para este proceso:

  • No discriminación: Tod@s tendrán el espacio y oportunidades para participar.
  • Igualdad de oportunidades: Se entregará información y habilitación para la participación efectiva.
  • Incidencia: Los aportes pueden ser considerados en el diseño final y se comunicará de qué forma fueron incorporados.
  • Transparencia: Los participantes contarán con información clara, completa y significativa.

Si bien, este gesto puede ser visto como una estrategia políticamente correcta, hay otro aspecto fundamental considerado en la propuesta, que es la generación de un Observatorio Ciudadano, el cual tiene por misión generar un seguimiento al desarrollo proyectual, así como comunicar a los diferentes sectores interesados sobre los avances del proyecto.

Esta es una ventana que se abre desde la institucionalidad para poder establecer una plataforma de comunicación concreta entre el Estado y la ciudadanía, teniendo en el centro de la mesa el desarrollo urbano de nuestra ciudad y su infraestructura pública.

Atendiendo a estas señales podemos establecer que estamos transitando por un periodo inédito del desarrollo urbano, en donde vemos una ciudadanía cada vez más empoderada y activa en sus territorios, contexto en el cual nosotr@s los arquitect@s, tenemos que re significar nuestra profesión puesta al servicio de la comunidad y ser una voz, que pueda apoyar desde las bases, la transformación de la ciudad.